CONCURSO PARA EL ESPACIO JOVEN DE PARQUESOL EN VALLADOLID
Arquitectos / Architects: Giovanni Olcese y Julio Garcés
Colaboradoras / Fellows: Carmen Soto y Ana Velasco
Ubicación / Location: Barrio de Parquesol, Valladolid
Promotor / Promoter: Ayto. de Valladolid
Tipo de proyecto / Type: Concurso / Competitión
Lema / Wachword:Atalaya
Año / Year: 2026
ATALAYA plantea un nuevo Espacio Joven para Parquesol concebido desde la relación entre arquitectura, topografía y paisaje. La propuesta parte de una parcela con una fuerte pendiente y entiende esta condición no como una limitación, sino como la oportunidad para construir un edificio capaz de relacionar distintas cotas, generar nuevos recorridos y ampliar los espacios públicos del entorno.
Frente a la posibilidad de concentrar todo el programa en una única pieza, el proyecto se organiza mediante tres volúmenes autónomos apoyados sobre una plataforma común y habitable. Esta fragmentación permite reducir la escala aparente del conjunto y establecer una relación más próxima con el barrio. Las tres piezas mantienen una identidad arquitectónica común, pero expresan la diversidad de actividades que alberga el centro, construyendo una imagen reconocible sin recurrir a un volumen único y excesivamente monumental.
La implantación concentra la edificación en la parte alta de la parcela y libera buena parte de la ladera como jardín, espacio de estancia y superficie permeable. La arquitectura ocupa así únicamente el terreno necesario y permite mantener una mayor continuidad vegetal. La posición de los volúmenes busca además minimizar los movimientos de tierra, equilibrando en la medida de lo posible excavaciones y rellenos y reutilizando dentro de la propia parcela las tierras aptas procedentes de la obra. De esta forma, la adaptación a la pendiente forma parte de la lógica constructiva y ambiental del proyecto.
La sección constituye uno de los principales argumentos de ATALAYA. La plataforma absorbe el desnivel y se convierte simultáneamente en basamento, edificio y espacio público. Su cubierta configura la cota principal de acceso y relación exterior, mientras que bajo ella se sitúa una parte importante del programa, abierta hacia la zona baja de la parcela. Esta solución permite incorporar superficie construida sin incrementar innecesariamente la altura del conjunto y hace que las dos cotas del terreno participen de la actividad del centro.
En el interior, dos vestíbulos conectados mediante una gran escalera curva construyen el espacio central del edificio. Más que una simple circulación vertical, esta escalera articula visualmente las distintas plantas y transforma el recorrido en un lugar de encuentro. Los dos vestíbulos funcionan como una plaza interior desarrollada en diferentes niveles, desde la que se distribuyen los principales usos y se establecen relaciones visuales entre el interior, la plataforma y el paisaje. Recepción, espera, trabajo informal, exposición y encuentro se mezclan en este espacio central, haciendo que las zonas de circulación formen parte activa del programa.
El programa se organiza mediante gradientes de actividad, intensidad sonora, privacidad y horarios de funcionamiento. En uno de los volúmenes se concentran las actividades escénicas, musicales y audiovisuales: auditorio, Sala Croma y salas de ensayo. La agrupación de estos usos permite concentrar las mayores exigencias acústicas, de oscurecimiento, ventilación y equipamiento técnico, separándolas de las áreas que requieren mayor tranquilidad. El auditorio se plantea como una sala flexible, con graderío retráctil, preparada para acoger conciertos, teatro, danza, proyecciones, conferencias o actividades sin acomodo fijo.
El volumen central reúne los espacios de carácter más flexible y colectivo. Las salas multiusos y el espacio expositivo se relacionan directamente con el vestíbulo y con la plataforma exterior, permitiendo ampliar determinadas actividades más allá de los límites de cada sala. Mediante mobiliario modular, paneles móviles y equipamiento integrado, estos espacios pueden transformarse para albergar talleres, cursos, reuniones, presentaciones, danza, teatro o actividades multimedia. En una posición más independiente se sitúan los espacios de asesoramiento, trabajo y gestión, garantizando la privacidad necesaria sin perder la proximidad con la recepción y las áreas comunes.
Las actividades que necesitan mayor concentración se desplazan hacia las zonas más tranquilas del conjunto. Las salas de estudio se sitúan bajo la plataforma y se abren directamente hacia el jardín, obteniendo iluminación natural, ventilación y una relación visual directa con el exterior. El coworking ocupa, por su parte, un volumen propio y dispone de acceso independiente, lo que permite que pueda funcionar de manera autónoma respecto al resto del centro. Esta separación funcional posibilita la convivencia simultánea de actividades muy diferentes sin que unas interfieran en otras.
La organización en piezas independientes permite además que el edificio pueda adaptarse a distintos horarios y niveles de ocupación. Auditorio, salas de ensayo, estudio, coworking, asesorías y salas polivalentes pueden abrirse de forma diferenciada. Esta estrategia reduce las superficies que es necesario iluminar, ventilar y climatizar en cada momento y simplifica tanto el control como el mantenimiento cotidiano del equipamiento. La flexibilidad no depende únicamente de espacios transformables, sino también de una arquitectura capaz de funcionar parcialmente.
La relación con el barrio continúa en la cota inferior. El proyecto propone una nueva conexión peatonal transversal entre el entorno de la Comisaría y la parte baja del Centro de Vida Activa de Parquesol. Esta nueva “calle” acompaña la fachada inferior del edificio y organiza los accesos independientes a las salas de ensayo, estudio y al segundo vestíbulo. Lo que podría haber sido una trasera de servicio se transforma así en una fachada activa y accesible, capaz de prolongar los recorridos existentes y conectar distintos espacios públicos del barrio.
Los espacios exteriores se entienden como una extensión del propio programa juvenil. Los vacíos entre los tres volúmenes, los porches, las transparencias del vestíbulo y la continuidad con el jardín permiten que la actividad interior pueda extenderse hacia fuera. Talleres, exposiciones, reuniones o actividades informales encuentran así espacios intermedios donde desarrollarse, mientras que la proximidad con el Centro de Vida Activa abre la posibilidad de establecer relaciones y actividades compartidas entre personas de diferentes generaciones.
La luz cenital adquiere un papel protagonista en el vestíbulo, reforzando su condición de espacio central de encuentro y orientación. La entrada de luz desde la parte superior acompaña el desarrollo de la escalera curva y acentúa la continuidad visual entre los dos niveles, generando una atmósfera cambiante a lo largo del día. Más allá de su función ambiental, esta iluminación natural cualifica el vacío interior y convierte el vestíbulo en un espacio reconocible, abierto y luminoso, capaz de articular los distintos usos del edificio.
La materialidad refuerza el carácter unitario del conjunto. Los tres cuerpos se plantean mediante una envolvente de paneles prefabricados de hormigón con perfil grecado horizontal, diferenciada mediante tres tonalidades. En los grandes huecos aparecen celosías practicables de chapa microperforada que prolongan el ritmo de la fachada y permiten controlar el soleamiento. Los volúmenes adquieren así una presencia abstracta y rotunda, mientras que el basamento se abre mediante grandes superficies acristaladas hacia el paisaje y los espacios de relación.
El hormigón continúa en la estructura de la plataforma, concebida como un estrato mineral integrado en la ladera. Su masa y continuidad contribuyen al aislamiento acústico entre recintos y proporcionan la robustez necesaria para un equipamiento público de uso intensivo. En las salas que requieren prestaciones específicas, esta estructura pesada se complementa con trasdosados, falsos techos y materiales absorbentes destinados a controlar la reverberación y mejorar las condiciones acústicas interiores.
Las estrategias ambientales forman parte igualmente de la arquitectura. Los vuelos de los volúmenes superiores protegen los grandes acristalamientos durante los meses cálidos y permiten la entrada de radiación solar en invierno. La profundidad de los huecos, las celosías y el carácter compacto de las cajas contribuyen al control solar, mientras que la integración parcial del edificio bajo la plataforma incrementa la inercia térmica y reduce la superficie expuesta. Todo ello se combina con sistemas de climatización sectorizados que permiten acondicionar únicamente los espacios realmente utilizados.
ATALAYA se concibe, en definitiva, como un pequeño sistema urbano más que como un edificio aislado. Plataforma, volúmenes, vacíos, jardines y recorridos construyen una arquitectura capaz de adaptarse a la topografía de Parquesol y convertirla en parte del proyecto. Un lugar para encontrarse, estudiar, crear, ensayar, trabajar y compartir, donde la propia organización espacial busca favorecer nuevas relaciones entre el equipamiento, el paisaje y el barrio.
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