Instituto de Educación Secundaria en La Cistérniga (Valladolid)

Mayo/2016

El concurso planteaba el desarrollo de un instituto de educación secundaria obligatoria a los pies del cerro de San Cristobal en La Cistérniga (Valladolid).

Componentes del equipo: Raquel Álvarez, Julio Garces, Nacho Guerrero y Giovanni Olcese

La parcela objeto de la ubicación del futuro instituto se encuentra en el límite urbano del municipio de La Cistérniga, separando el ámbito urbano del ámbito rural. Ocupa una parcela con excepción dotacional de instituto y en su entorno encontramos edificaciones residenciales en su mayoría unifamiliares B+1.
Teniendo en cuenta el carácter de la zona (mixtura de ambiente rural con urbanización periférica) se realiza una propuesta que pretende ser lo más respetuosa posible: desde el estudio minucioso de las orientaciones así como de la topografía.
Hemos decidido situar el edificio en la parte baja del terreno, la más accesible desde el pueblo y orientado con la diagonal del volumen en la línea de máxima pendiente. Esta relación con la topografía y su entorno natural nos brinda un edificio que a lo largo de su desarrollo se relaciona con la parcela en los distintos niveles.
La orientación elegida permite un soleamiento directo de los espacios comunes y despachos mientras que las aulas reciben una luz equilibrada, homogénea e indirecta del norte para evitar deslumbramientos.
El patio se reparte en diferentes plataformas para integrarse en la topografía existente y reducir el coste de los movimientos de tierras. Todas ellas están conectadas directamente desde el edificio en múltiples accesos en todas las plantas, además se conectan entre ellas por rampas accesibles y escaleras. Aprovechamos las diferencias de cota en las plataformas de patio para generar graderíos y zonas estanciales, de este modo integramos la topografía circundante dentro del proyecto.

El edificio responde a un diseño pasivo:
Reducir la dependencia de los sistemas activos de calefacción y refrigeración, que requieren aportación de energía,
aprovechando el sol. A través de un espacio amortiguador se capta el calor en invierno y se disipa en verano, consiguiendo un edificio de consumo casi nulo.

EDIFICIO PASIVO
El edificio responde a una propuesta pasiva de climatización, su forma y su orientación están predispuestas para un aprovechamiento solar máximo que le permite conseguir confort térmico en los espacios comunes sin necesidad de calefacción. Además este espacio común es utilizado como colchón térmico que permite a las aulas limitar las pérdidas energéticas reduciendo el gradiente térmico de su envolvente.
Asimismo, en verano la fachada se abre para captar aire fresco de los patios y que el calor que pueda acumularse salga directamente. De esta forma los espacios comunes se mantienen a una temperatura aceptable sin necesidad de aire acondicionado.
La ventilación se realiza a través de un intercambiador de calor de tal forma que las calorías del aire a expulsar calientan el aire captado reduciendo en un 90% las necesidades energéticas para calefactar este aire. En invierno el aire calefactado se expulsaría en la zona común ayudando al balance térmico pasivo de este espacio. En verano el intercambiador de calor cogería el aire del patio inglés situado en la zona norte

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