Adecuación de almacén para escuela de danza “Andén 47”

Mayo | 2016

 

Arquitectos: Julio Garcés Rallo y Marco Antonio Garcés Desmaison.
P.E.M.: 103.420 €

 

Las obras consistieron en la rehabilitación de la nave norte del edificio conocido como los “Almacenes Generales de Castilla” para albergar la Escuela de Danza del colectivo “Fresas con Nata”, referente en Valladolid de la cultura “Hip Hop”. El local ha sido rebautizado como “Andén 47”, en clara alusión a su vocación de encuentro en la ciudad.

Los Almacenes Generales de Castilla son un magnífico edificio de ladrillo construido en 1874 por el arquitecto Jerónimo Ortiz de Urbina. Consta de semisótano y planta de calle y está compuesto por nueve naves cubiertas por un tejado a dos aguas, y que tenía como objeto el almacenamiento de productos que salían y llegaban de la cercana y reciente estación de ferrocarril de Valladolid (1866). En el semisótano, cada una de las naves es una sala hipóstila de tres crujías de siete tramos cubiertas por bóvedas de arista apoyadas en pilares de sillería caliza. La ausencia de arcos formeros refuerza la sensación de continuidad entre las bóvedas dentro de cada nave. En la planta de calle cada nave es un espacio de grandes dimensiones definido por sus potentes muros de ladrillo y por una armadura de madera que soporta los dos faldones de la cubierta, y que constituye el elemento más destacado por la singularidad de su diseño: largueros apoyados sobre jabalcones y contra jabalcones para cubrir una luz de 11,20 metros

La intervención ha pretendido establecer un equilibrio entre los valores del edificio y los del nuevo uso y filosofía de sus promotores: flexibilidad, apertura, amplitud, inclusión y dinamismo sirven para definir la cultura urbana y están presentes en la arquitectura de ambas plantas de los Almacenes.

Fresas con Nata necesitaba un local con total flexibilidad para el baile, y para reuniones y encuentros de todo tipo, y un espacio de exposición y venta de artículos de ropa de diseño propio. La fachada del hastial ha sido restaurada y tratada como un escaparate a través del cual la escuela extiende sus actividades hacia el espacio público, desde donde la gente puede asomarse a su interior.

Los criterios de intervención han sido los siguientes:
-Respeto a la lectura de los valores espaciales, estructurales y constructivos existentes de tal forma que ambas
arquitecturas (la existente y la que se incorpora) conviven en equilibrio.
-Mínima intervención, de tal modo que la implantación de instalaciones, estructuras, acabados y mobiliario ha
sido la estrictamente indispensable y es completamente reversible, ya que están superpuestas a las fábricas.
-Utilización de materiales reciclables y de bajo costo, perfectamente reconocibles en sus acabados y texturas,
del mismo modo que ocurre con el edificio original.
La actuación en la planta superior ha intentado acentuar los valores del espacio y dirigir la vista a las potentes
armadura y muros que lo componen, mediante la experiencia del recorrido y de la colocación de los
volúmenes estrictamente necesarios: sala de danza, tienda, zaguán, aseo. Estos son cajas dentro de la
envolvente que, paradójicamente, no son un obstáculo para la percepción del espacio de la nave, sino que
invitan a intuirlo y recorrerlo. Se ha intentado crear un vacío lleno de posibilidades con una gran economía
de medios. La incorporación de un entresuelo, y de su escalera, delimitado por petos muy ligeros está en esta
misma línea y dirigen la mirada hacia la armadura superior.

En el semisótano, la actitud ha sido la misma, ya que se ha respetado y puesto en valor la compartimentación del espacio abovedado en la zona rehabilitada. Son los muros de fuerte espesor los que trazan la división entre el distribuidor y los vestuarios sin crear tabiquerías convencionales que no superan la cota de 2,20 metros. Las lámparas diseñados al efecto para la iluminación de cada bóveda (un aro forrado con tiras LED) pretenden reforzar la geometría de la cueva.
El repertorio de materiales en ambas plantas es reducido y asociado a lo sostenible, y se muestra con sus texturas de fábrica: muros de termoarcilla, tabiques de paneles de OSB, tablero contrachapado de gran formato en el pavimento, chapa perforada y perfiles en la estructura de la sala pequeña, pintura de resina directamente sobre la solera. Lo mismo ocurre con las instalaciones, con trazados estudiados para quedar vistas.

Pin It on Pinterest